Petals. El jardín que esconde una lección de vida (y muchas sumas)
¿Os ha pasado alguna vez? Veis una caja preciosa, con flores de colores, ilustraciones delicadas... y pensáis: "Vale, este será tranquilito. Para relajarnos un domingo". Casi un puzzle.
Y entonces os sentáis a jugar. Y a los cinco minutos, se lo que era relajación pasa a ser estrategía en silencio..
Pero no ese silencio cualquiera, ese silencio tenso. Ese silencio de "como muevas esa carta te quedas sin postre".

Es algo que os va a pasar al probar Petals. Y eso hace que sea un juego al que vemos mucho potencial. Porque es el típico juego que engaña a la vista con sus colores e ilustraciones, pero reta al cerebro de lo lindo.
Más que flores bonitas
Vivimos rodeados de pantallas y estímulos rápidos. Todo es "ya" y "ahora". Por eso, cuando encontramos un juego que nos obliga a parar y pensar, nos gusta parar y disfrutarlo.
En Petals, el objetivo no es correr. No gana el que llega primero a la meta. Gana el que mejor mantiene el equilibrio.
La regla de oro del juego es una lección maravillosa para los niños (y para muchos adultos): Tu puntuación final no es la más alta que consigas, sino la suma de tus peores resultados. Y esto a veces es contraintuitivo.
Te lo resumimos, si te obsesionas con potenciar mucho el Fuego y el Aire, pero te olvidas de la Tierra... tienes muchas probabilidades de perder.

¿Qué aprenden mientras se "pican"?
Sin darse cuenta, entre risas y algún que otro "¿en serio me has movido eso ahí?", están trabajando funciones ejecutivas y competencias:
Tolerancia a la frustración: Tienen que gestionar sus recursos para no dejar nada atrás. Si se descuidan, pierden. Y esa gestión del "todo importa" nos encanta.
Cálculo mental (sin darse cuenta): Cada vez que colocan una flor, suman. "Dos de aquí, más tres de allá...". Están haciendo matemáticas un viernes por la tarde y ni siquiera protestan.
Flexibilidad: Hay cartas que permiten mover lo que ya estaba en la mesa. Eso rompe los esquemas y les obliga a readaptar su plan sobre la marcha.

Pero Petals da mucho más. La noche de los padres. Muchas veces nos pedís juegos para jugar en pareja.
Cuando los peques se van a dormir, el juego se transforma. En pareja, se convierte en un duelo táctico. Esas mismas reglas que enseñaban a sumar a los niños, ahora sirven para bloquear al otro y hacer la jugada maestra.
Es perfecto para acompañar esa copa de vino o esa infusión de la noche, cuando queréis desconectar de las pantallas pero conectar entre vosotros.

En resumen: Si buscáis un juego que sea bonito por fuera, pero "con chicha" por dentro, dejad hueco en la estantería para este jardín. ADemás con su caja pequeña te cabrá en cualquier lado.
Os prometemos muchas sumas, mucha estrategia y, sobre todo, mucho de ese silencio divertido antes de la jugada perfecta que te hace sumar muchos puntos, volver a tirar, sumar más y de paso cerrar ese hueco a tu rival