Tiburón Beach y por qué acertar con la edad lo cambia todo
Hay algo que nos contáis mucho en la tienda y que también nos ha pasado en casa.
Compramos un juego pensando que “ya pueden con algo más”.
Lo sacamos con ilusión.
Y a los diez minutos están desconectados.
No porque el juego sea malo.
Sino porque no tocaba todavía.
Las edades que marcan las editoriales son orientativas, claro. Y no hay dos peques de 6 años iguales. Por eso siempre decimos lo mismo, antes de comprar pregúntate si este juego encaja ahora. Y si tienes dudas, pregúntanos.
A veces parece que cuanto más complejo, mejor. Que si avanzan rápido es buena señal.
Pero después de muchas partidas y muchas conversaciones hemos aprendido algo muy simple, cuando el juego está en su punto no hace falta correr. Hace falta disfrutar.
Con seis años no necesitan más reglas ni más capas.
Necesitan decidir. Arriesgar. Reírse. Sentir que pueden ganarnos.
En Tiburón Beach la cosa es sencilla. Levantas cartas buscando olas. Si consigues cinco antes que nadie, ganas la ronda. Si aparece el tiburón antes de plantarte, pierdes lo acumulado en ese turno. Y hay cuatro cartas más con acciones claras y directas, nada de líos.
No hay fases raras.
No hay reglamentos eternos.
No hay esperas largas hasta que vuelve tu turno.
Y además, aunque no te toque, pueden fastidiarte la partida, así que mejor no despistarse.
Pero sí hay tensión.
Está ese momento en el que miran la carta y dicen “va, una más”. Y tú sabes que puede salir mal. En casa, con Pelusas, hubo quien necesitó varias partidas para aprender a plantarse 😅
Y cuando sale mal, se ríen… o protestan, los adultos también… pero quieren otra.
La dificultad no es entenderlo, es saber cuándo parar. Y eso, a esta edad, y a cualquier otra, es justo el reto que engancha sin agobiar.
Cuando acertamos con la edad pasan cosas muy claras, jugamos sin dejarnos ganar, las partidas fluyen, apetece revancha y nadie se queda perdido mirando qué tiene que hacer.
No hace falta quemar etapas para que mejoren habilidades que todavía no tocan. Crecen igual, a veces más. Porque la magia está en elegir bien.
La diversión no está en subir el nivel antes de tiempo.
Está en estar presentes y preparados para disfrutar la partida que toca hoy.
Tiburón Beach es para 6 años en adelante, de 2 a 5 jugadores y dura unos 15 minutos. Y muchas veces se queda en la mesa más de lo previsto.