Matrículas un juego de mesa para disfrutar con los números y las letras
¿Te acuerdas de cuando íbamos en el coche de pequeños y jugábamos a sumar los números de las matrículas o a buscar palabras con las letras? Pues Matrículas, de Falomir, es exactamente eso, pero convertido en un juego de mesa que funciona de maravilla para "desengrasar" la mente.
Lo he estado probando mucho, mucho, mucho, en casa, con profes y en aulas y, sinceramente, engaña. Parece una cajita simple, pero el pique que se crea en la mesa es instantáneo.
¿De qué va el juego?
Olvídate de reglas complicadas de leer. Aquí tiras tres dados y destapas una carta que imita una matrícula española (4 números y 3 letras). Los dados mandan:
🅰️ ¿Salió el dado de letras? Pues toca correr a decir una palabra que tenga esas letras (ej: L-G-R -> "Lagarto").
🔢 ¿Salió el de números? A calcular. Si juegas con peques (+5 años), serán sumas sencillas. Si juegas con los mayores (+8 años), prepárate, porque hay que sumar, multiplicar y restar en cadena con los números de la matrícula.
El primero que pone la mano sobre la carta y lo dice bien, se la lleva. Así de simple. Gana el primero en tener 10.
¿Por qué funciona tan bien en casa y en clase?
Para una padre o padre, es el típico juego "salvavidas". Las partidas son rapidísimas (10-15 minutos). No es el típico juego que se hace bola. Además, ves claramente cómo tus hijos están repasando mates y vocabulario sin darse cuenta, porque lo que quieren es ganarte a toda costa.
Para un profe, lo sugerimos por ejemplo para los "rincones" o para los últimos minutos de clase o incluso para jugar todos juntos con una cámara vertical.
⚡ Atención a tope: Como el juego es de velocidad, si se despistan un segundo, pierden la carta. Les obliga a estar 100% concentrados.
🧩 Adaptable: Esto es lo mejor. Puedes separar las cartas (las que tienen una marquita verde son para los peques de 5 años, para que las restas no den negativo) y usar el dado verde. O puedes ir a tope con el dado rojo para 3º o 4º de Primaria.
🗣️ El modo "Cazapalabras": Este modo nos ha encantado. No gana el más rápido, sino el que aguanta más tiempo diciendo palabras sin repetir. Genial para trabajar fluidez verbal en grupo.
En resumen: Si buscas algo barato, que ocupe poco y que sirva para que dejen las pantallas y activen las neuronas un rato, Matrículas cumple con creces. Es frenético, educativo y, sobre todo, muy divertido.
Matrículas, de Falomir, tiene algo que nos está haciendo jugarlo mucho. A los peques les encanta porque se sienten desafiados, pero no juzgados. No pasa nada si no dan con el cálculo correcto o eligen una palabra que no valga. También a nosotros nos pasa.
¿Y si mi hij@ siente rechazo en los juegos de rapidez?
Hay personas, de cualquier edad, que aman los juegos de velocidad, y hay otros que, solo con oír la palabra “rápido”, ya empiezan a querer cambiar de juego.
Muchas veces es porque temen equivocarse, o simplemente porque necesitan un poco más de tiempo para procesar y sienten que pierden o no pueden competir, y claro genera sensación de "no poder".
Y está bien que no les guste. A mi me cuesta mucho enfrentarme a otros sabiendo antes de empezar que voy a perder. Está claro que luego pienso que es un camino, que hay que empezar paso a paso para ir mejorando y que todo camino empieza con un primer paso, pero perder siempre no mola.
No todos los cerebros funcionan igual, y eso no es un problema. Es una oportunidad para acompañar mejor.
¿Significa eso que no pueden jugar a Matrículas?
¡Para nada! De hecho, este juego puede ser una oportunidad preciosa para que ganen seguridad, si hacemos algunos pequeños ajustes. Te damos algunas ideas para adaptar Matrículas y hacerlo más amable para todos:
🐢 Jugar sin competir por rapidez: En lugar de decir “el primero que acierte se lleva la matrícula”, podéis turnaros, cada jugador resuelve su reto a su ritmo. Si acierta, se la lleva, así, todos participan, y nadie se siente fuera por no ser el más rápido.
⏳ Establecer un “tiempo justo para todos”: Podéis usar un reloj de arena o un temporizador amigable para dar a cada jugador el mismo tiempo. Esto ayuda a gestionar turnos y evita que se generen prisas innecesarias.
🤝 Cambiar el objetivo: En lugar de jugar a ver quién gana más matrículas, ¿qué tal si lo hacemos cooperativo y establecemos un objetivo común? Algo como “A ver cuántas matrículas conseguimos entre todos en 10 minutos y jugamos por turnos para que todos participemos". Transformamos la competición en colaboración. ¿Y si lo hacemos por equipos? Todo es válido para reforzar la autoestima y crear vínculos.
🤣 Reírse de los errores (los adultos también): Una clave fundamental: juega, perdona, lo mismo no he sido del todo claro, JUEGA. No te tienes que dejar ganar, nunca lo sugerimos, pero tampoco quieras competir como si fuese la vida en ello y no dejar que los otros jueguen. Y créeme que te entiendo, a veces, tener un juego de números y velocidad, hace que tu cerebro se ponga en modo ON por que disfrutas un montón, y con Matrículas pasa cada ronda. Esto quiere decir que a veces está permitido incluso equivocarte a propósito alguna vez. Mostrar que no pasa nada si se falla. Que aquí no se trata de ser perfect@, ni de superhéroes, sino de disfrutar y pasarlo bien, JUNTOS.
Lo importante es cómo se sienten mientras juegan.
A veces, un juego pensado para divertirse, y por debajo y casi sin querer entrenar la velocidad mental, como es Matrículas, puede transformarse en una herramienta para entrenar la seguridad emocional tan importante para todo en la vida.
Y eso, en casa, vale más que cualquier matrícula ganada.
