Deduckto y esos misterios que se quedan en la memoria
Me pasa cuando intento recordar juegos de cuando era pequeño. Hay juegos que no recuerdo por las reglas pero si por la sensación. ¿te pasa a ti?
Esa mesa en silencio. Esa libreta imaginaria donde ibas descartando opciones.
Esa mezcla de duda y seguridad justo antes de decirlo en voz alta.
No hace falta nombrarlos. Seguro que te ha venido uno a la cabeza.
Lo bonito es que ahora podemos vivir algo parecido con nuestros peques.
Pero adaptados a los nuevos tiempos. En su tiempo. Sin partidas eternas, que a veces es verdad que se hacían un poco largas.
En Deduckto todos saben quién eres… menos tú.
Sabes que eres uno de siete animales, que llevas un disfraz y que estás en un lugar concreto. Lo que no sabes es cuál. Y a partir de ahí empieza esa tensión que solo dan los juegos de deducción que están bien hechos.
Recibes pistar, algunos afimartivas, otras negativas.
Empiezas a eliminar sospechosos. Cruzas animal, disfraz y ubicación. Vuelves a mirar tus pilas. Te inclinas hacia la mesa para ver si se has dejado atrás y ¡zas! hay un momento en que todo encaja y se te pone esa sonrisa que dice “lo tengo”.
Son partidas intensas. De concentración real. De ese momento en que nadie habla porque alguien está a punto de acusar.
Y duran 15 minutos.
Eso cambia respecto a mis recuerdos. Porque no necesitas una hora para vivir esa sensación.
El reto del juego es interpretar bien las pistas y decidir cuándo lanzarte. Y ese pequeño riesgo, esa posibilidad de fallar y perder información, es lo que hace que cada turno importe.
Lo que más nos gusta es ver cómo l@s niñ@s van evolucionado dentro de la partida. Al principio prueban. Se precipitan. Acusan demasiado pronto. Pero poco a poco esperan más, cruzan mejor la información y afinan antes de hablar.
Y ahí ocurre algo muy bonito.
No están jugando “a algo de pensar”. No les tenemos que decir que tienen que pensar "mejor".
Van a vivir esa sensación que muchos tuvimos, la de de sentir que lo has resuelto pensando tu sol@ y eso mola y se recuerda. Estoy convencido que como nosotros, no se acordarán del resultado, pero si de cuando fueron los primeros en dar con la tecla.
Juegos y partidas de las que años después no recuerdas por el resultado, sino por ese momento exacto en que miraste la carta y supiste que habías acertado y ganaste.
Estamos bastante seguros de que dentro de un tiempo, cuando recuerden juegos de su infancia, este tipo de partidas y momentos también aparecerán en su lista.
Deduckto está recomendado desde 8 años, de 2 a 4 jugadores y las partidas duran unos 15 minutos. Publicado por Lúdilo.
Y sí, es de esos misterios que se juegan en un rato… pero dejan huella, nunca mejor dicho ya que estaremos rodeados de unos animales muy sospechosos :)